¿Renacer en el año 3020?

1.

Apenas recuerdo ese día en que morí, todos miraban mi ataúd y yo podía ver y escuchar todo lo que la gente murmuraba, sin más, mi madre cerró lentamente el ataúd y comencé a dormir lentamente.

Tengo lejanos recuerdos del día en que nací, sin embargo, aquí estaba con esta nueva familia, un padre, una madre y una hermana. Yo lo había pedido y pagado, y eso era lo que tenía.

2.

Corre el año 3020, la tecnología ha avanzado mucho, ahora existen los bancos donde puedes ahorrar tu plata y elegir donde puedes reencarnar, suena abrumador, pero en esta época ya es posible.

Mi nombre es Enzo y vivo en el actual México, por azares del destino he reencarnado una y mil veces sin tener la suerte de encontrar lo que busco. Se dice que la tecnología nos ayuda a encontrar nuestra misión en varias vidas, por esa razón son pocas las personas que sólo tienen una vida o dos, los seres como yo, llevamos más de 10 vidas tratando de encontrar un sentido a la vida, y qué decir de los que tienen más de 20 vidas.

Es increíble que a estas alturas no pueda encontrar eso que todos buscan, porque hay clasificaciones para todo, aquellos que sólo quieren vivir en el campo, los que quieren estar en una ciudad, o los que vuelan en esas naves gigantes, cuidando de nuestra tierra, y yo no encajo en ningún sitio, por alguna razón cada vez que me toca nacer y estoy a punto de lograr mi objetivo muero.

Quizás mi misión es esa, morir y renacer por toda una eternidad. Aunque nunca me he podido explicar ese sueño que siempre regresa en cada vida y es el de ella: una mujer hermosa de ojos hundidos y tristes que viene hacia mí y me abraza, no lo sé, siempre la busco en mis vidas y no la encuentro.

He renacido en esta nueva familia, mi nueva madre, padre y hermana son personas del campo, cultivan alimentos y eso haré yo, trataré de ahorrar todo el dinero posible para que en la vida siguiente me corresponda renacer con una familia de los aires, nunca he estado en una, y dicen que es muy emocionante volar en una de esas naves gigantes que cuidan de lo poco, que queda de nuestra tierra.

¡De pronto despierto, oh no!

Me he caído de mi cama, y me he dado cuenta de que todo este cuento, ha sido un mal sueño. Vivo en los viejos suburbios de la calle 13, y soy un simple redactor del periódico del pueblo.

Fin…